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Palabras salvavidas.

El poder de las palabras proviene de aquél que las dice. Hay gente que destruye con ellas, que es capaz de arrasar con todo; adiós alma, adiós corazón. Luego te tienes que tirar al suelo durante un largo tiempo para coger todos los pedacitos que puedan quedar, y como un puzzle al que le faltan piezas, recomponerlo a la fuerza y con huecos. Porque la vida sigue y el tiempo pasa. Después, existen personas que con su palabra salvan vidas. Que pese a no encontrar tu corazón ellas lo hacen latir, que pese a creer no tener alma, ellas te lo hacen sentir. Y es en ese preciso instante cuando no tienes que hacer fuerza para levantarte del suelo, sus palabras te hacen levitar como si de magia se tratara, pero no hay ningún  wingardium leviosa .  El tiempo y el espacio no da lugar a una comprensión. Simplemente te elevas. Notas que una brizna de aire fresco entra en tu cuerpo, una bocanada de oxígeno te hace respirar; y vuelves. De repente. No tienes que perder tiempo bu...

La competencia del Sol

Camino y divago pensando qué pensar, escuchando el sonido desagradable de los coches pasando y pitando, frenando y acelerando. Ese desagradable ruido del mundo... Por fin tu voz se convierte en música para mis oídos,  y me hace sentir más tranquila. Una sensación tan agradable como respirar aire puro, sentirte a salvo, una sensación tan agradable como poder ser tú mismo. Y a la vez que mis palabras se entrecortan por la inseguridad de mi mente y mis ojos bajan la mirada hacia un punto perdido dentro de uno de los mejores sitios del mundo solo por tu compañía, al terminar, solos se levantan a buscar tus pupilas donde encuentro la sabiduría que me genera ese punto de paz. E inexplicablemente, después, sin estar sigues estando... y mientras estés, sigo pensando que no eres nada comparable con el Sol, ni con las estrellas, ni con la Luna.  Tu presencia real o ficticia abraza a mi corazón, lo abriga y lo cuida, y me pierdo entre sensaciones, y las gracias se me ...

Fui, soy.

Fui persona que miraba trucos de magia y practicaba, pensando, por mi maldita impaciencia, que me saldrían perfectos a la primera y así podría sorprenderme y decir: ¡Lo has logrado Estela, haces magia! Fui persona entregada a la competición, mi corazón siempre palpitó con fuerza para "llegar a ser", me estanqué en el intento. La fuerza entró en quiebra y el intento lo embargaron.  Fui persona necia e ingrata,  benévola y dependiente, injusta y vacilante. La juventud es una enfermedad que se cura con los años, dijo un tipo importante con barba y sombrero. Una dolencia que deja estela y me deshace... pues fui todo eso, y en este momento: nada. Más que de un pedazo de cacho de trozo de carne se siente cada persona, perteneciente al mundo que destruimos cada día, orgullosos y merecedores se ven de vivir aquí, de ser.  Y yo... que ya fui muchas cosas, dejo de ver y me pregunto qué soy; Ojos de mar con sabor a tranquilidad, labios deshidratados y pe...

The owl.

Ausencia de universo entre tanto árbol, con el descenso de la estrella nace un aire frío perpetrando un sentimiento de soledad que aún sin sentirlo, se encuentra. A veces terreno pedregoso, otras fango en el camino. Camino, transito, deambulo. Resbalo ante cualquier acantilado y el viento empuja, haciendo desvanecer un cuerpo; Cae, rueda, solloza. Un búho despliega sus alas, osado como siempre, sabio como ninguno, mágico como nada. Dejando una pluma interviene en el alivio: curación. Cuidadoso redentor, Poderoso.

Mala poesía

No puede existir lugar más seguro que tus brazos  donde el tiempo es efímero, donde la oscuridad de la noche va conexa a abrazos, y los abrazos adheridos a escalofríos. Es ahí donde vuelo sobre el poder de tu razón, y llego a la locura con el sonido de tu voz. O con tu silencio. El viento accede en la madrugada y me hace anhelarte, roza mi piel, siembra la calma entre tanta insania, y siento el recio latir de mi corazón. No hay droga que irradie el recorrido de mi vida, tan solo tu presencia, o tu risa. Tus caricias. Ni siquiera comprimidos recetados, que me llevan a otros mundos donde sobrevivo sin ti.

Miedo.

Ese jodido sentimiento se apodera de nosotros cada vez que cruzamos esa ralla que escapa los límites de nuestro llamado hogar. El pie te tiembla y te sientes extraño, fuera de ti. Un pie ya es suficiente para sentir el frío que hace fuera, frío al que no acostumbras. Vuelves a retirar el pie, quieres estar en tu zona de confort porque ahí es donde estás a gusto... dando de comer a tu miedo mientras logra convencerte de que donde estás, es un lugar seguro para tu mente y tu cuerpo. Parece que tu mente es finita, que comienza en lo que crees que eres y acaba en ese indeseable miedo. Miedo hacia tu propia persona. Miedo a mirarte. Miedo ante espejos y reflejos. Miedo ante palabras verdaderas o ante falsas verdades. Miedo al fracaso y también miedo al éxito. Miedo a caer y miedo a levantarte por si vuelves a herirte; es cierto, es más cómodo quedarse en el suelo. Sentimiento profundo que te impide hacer cosas y que controla tu mente, dejando de lado lo que somos y mostrando lo...

Secretos.

Te desnudas; puedes sentir que cada centímetro de tu piel se congela con suavidad y sutileza. Estás fría. Estás en ningún sitio. No estás estando. Y es raro, tan raro como sentir que alguien te está mirando pero sin querer mirar.  Respiras; te has mirado miles de veces pero sientes que esta vez es diferente. Ahora no eres capaz de mirarte. Hablas pero no recuerdas qué dices. Escuchas pero sólo oyes murmullos que retumban en tu cabeza una y otra vez. Sigues respirando. Ahora alguien más ha visto tus secretos y probablemente te hayan recorrido con la mirada una y otra vez mientras tú estabas intentando no estar estando, o estando sin estar. No existe más valentía que la de desnudarse ante alguien... y desnudarse no tiene que significar quitarse algo sino mostrar lo que nadie ha visto. Mostrar un secreto. Dejarlo libre y volverlo a guardar: primer paso, dejarlo libre y no guardarlo nunca más: segundo. Mostrar un sentimiento oculto, darle sonido con tu voz. Darle forma,...