Ir al contenido principal

Miedo.


Ese jodido sentimiento se apodera de nosotros cada vez que cruzamos esa ralla que escapa los límites de nuestro llamado hogar. El pie te tiembla y te sientes extraño, fuera de ti. Un pie ya es suficiente para sentir el frío que hace fuera, frío al que no acostumbras.
Vuelves a retirar el pie, quieres estar en tu zona de confort porque ahí es donde estás a gusto... dando de comer a tu miedo mientras logra convencerte de que donde estás, es un lugar seguro para tu mente y tu cuerpo.

Parece que tu mente es finita, que comienza en lo que crees que eres y acaba en ese indeseable miedo. Miedo hacia tu propia persona. Miedo a mirarte. Miedo ante espejos y reflejos. Miedo ante palabras verdaderas o ante falsas verdades. Miedo al fracaso y también miedo al éxito. Miedo a caer y miedo a levantarte por si vuelves a herirte; es cierto, es más cómodo quedarse en el suelo.

Sentimiento profundo que te impide hacer cosas y que controla tu mente, dejando de lado lo que somos y mostrando lo que no somos. Falta de oxígeno y sudor frío eminente de un calor extraño producido en el interior de tu ser. Te encuentras vacío. ¿Dónde estás? En la inmensidad de la oscuridad, temblando, llorando, solo. Gritas y nadie te escucha, para ti esa ralla es un muro de hormigón imposible de atravesar.

Los que están fuera gritan, pero no puedes escuchar nada. Los sentidos dejan de ser sentidos. Entonces pasa:
"Cuando el miedo domine tu vida, no tendrás vida, solo miedo."

Te armas de valor. El corazón se te encoje y desaparece... cruzas, saltas, trepas. Estás al otro lado. Todo ha pasado... y de repente notas levemente tus latidos, sigues vivo. Cada pulsación es como cada trago de agua teniendo sed. Sed de vida. Sed de ti.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Malta

Estoy a miles de kilómetros de casa,  del mundo, parece. A miles de kilómetros de mi vida,  de mi familia, de toda la gente a la que quiero. 
Ahora mismo el aire roza mi cuerpo, como cuando te acarician. Nadie mira a nadie, eso me gusta. La arena es como terciopelo, lo prometo, no puedo dejar de acariciarla, pero, a la vez, escuece. Se te escapa de las manos, como el tiempo. El tiempo de curarse, de curarse de cualquier cosa. 
Me quedaría en esta playa para siempre, sintiendo cómo el Sol se refleja en las heridas del alma. Quizá huyendo de todo lo que tengo, pero empezando algo nuevo. En mi mano hay un puñado de arena, el puñado de arena es la vida y la mano, los problemas. A veces, los problemas son tan grandes que estrujan la vida, y cuando te das cuenta, se acabó. Ahora ya no tienes arena. Eso no quiere decir que estés muerto, que tengas que tirar la toalla por algún sitio, como al que se le cae un papel y disimula sabiendo que se le ha caído.  Tienes que volver a coger arena, quizá gran…

Fuck society

Convencionalismos sociales... Todo el rato esto, todo el rato lo otro... ¿Y nosotros mismos cuando? Pues no lo sé, cuando queramos, supongo. Cuando seamos capaces de estar en una sociedad viviendo por nosotros mismos, mejorando el mundo... pero sin esas leyes que no están escritas pero sí que están impuestas. 
¿Y si resulta que todo lo que ve la gente no es del todo la realidad? Siempre llaman raro al que ve diferente, llaman loco al que actúa de otra forma, llaman enfermo al que no entiende, no sigue, no va, no viene. Sin embargo nadie se para a pensar. Un segundo... ¿Qué estamos haciendo?
Puedes ver la pared del color que te de la gana. Todo el mundo la ve blanca, pero tú la ves azul. ¿Qué? ¿Quién es quién para decir que? En realidad es tu pared. Te gusta azul. El blanco nunca te gustó. Pesados. Nunca me va a gustar el blanco. Nunca. Y eso no tiene por qué ser malo, tampoco tiene por qué ser bueno. Simplemente ES. Y siendo, me caracteriza. "Soy la que ve la pared azul". En el fo…

22.

No sé bien cómo te conocí, Porque no creo en las casualidades, También es difícil de creer que seas tan parecida y a la vez tan diferente. No sé bien cómo decirle a todo el mundo que, Mi amiga estudia medicina y que cuando lo hace; me encanta. Porque después siempre me gusta preguntar, ¿Qué has hecho? ¿Qué haces? ¿Qué harás? También me gusta escuchar cuando vienes a despertarme, Y me cuentas todo lo que has aprendido. Mi despertador y mi parte de cordura. No sé bien cómo cuidarte, Porque eso… nos pasa a todos cuando tenemos a alguien importante, También es complicado eso de tenerme a tu lado, ya sabes. No sé muy bien, pero que estés, siempre me calma. Mi almohada y desemejanza, para abrazar y observar, Aprender de ti. No sé si creo en el destino, También es arduo estar a tu altura, aunque sea igual que tú de tamaño, Mi pequeño estanque de paz.
Y siendo las cuatro fuerzas de la tierra ya solo cumpliendo veintidós años, eres lo más increíble que le ha podido pasar al mundo, aunque seas un secreto. No ere…