Ir al contenido principal

Entradas

Realidad

                                    No. No estoy preparada. En realidad no lo estoy para nada en la vida. Mejor dicho, ninguno lo estamos. No, no lo estamos. A pesar de pensar que sí una y otra vez. Cuando llega el momento, dolor. O sorpresa. O lágrimas. Y da lo mismo cuánto y de qué manera hayas estado preparándote para ese gran momento. Porque no servirá. Nos empeñamos en perder el tiempo. Eso se nos da muy bien. Creándonos falsas expectativas, eso sobre todo. El ser humano es tan tonto... ¡perdemos el tiempo! Y la vida con ello, por cierto.      Haces un examen. Te sale mal. Piensas que te ha salido mal y que vas a suspender, pero resulta que, cuando te dan la nota del suspenso totalmente esperado con anterioridad, inmediatamente te sientes mal. Joder, si sabías que ibas a suspender. ¿Qué esperabas? ¿Que un hada cogiera un bolígrafo y se pusiera a hacer tu exam...

Aún pienso en esa noche

            Aún pienso en esa noche, Donde no existían intervalos de tiempo, De repente, fallecieron. Los minutos no encontraban las horas, Y los segundos se convirtieron en los latidos de tu corazón.      Aún pienso en esa noche, Me pregunto si mi mención será verídica, En absoluto sentí algo otrora. Las caricias en mi espalda, tus dedos entre mi pelo, tu abrazo constante.      Aún pienso en esa noche, Donde la receta de comprimidos eran tus labios sin firmar. Cosquillas en mi historia; respetada, querida y cuidada por ti.      Aún pienso en esa noche, Cúmulo de buenas sensaciones. Explosivas. Y ahora te miro y me pregunto ¿Cuándo de nuevo? ¿Cuando puedo volver a ti?

Ohana

Vengo de un mundo lleno de amor. Un mundo de protección y cariño. Alguna que otra bronca. Merecida. Merecidísima. Vengo de una infancia peculiar. Con sello en la frente de lo poco común. Vengo de strikes y de hack ticks, De saber qué era perder para empezar a saber qué era ganar. Vengo del entendimiento de Internet, De libertad y horas invertidas consentidas. Vengo de un hogar extraño, pero de ambiente cálido y buen olor. De valores que me han hecho ser como soy. Vengo de soluciones, de "no pasa nadas", de comprensión y del deseo de cada noche de tener "buenas noches". Vengo del mundo de loquequierolotengo , pero dando lo que tengo, y lo que quiero. Compartiendo. De decir que mi hermana es ARQUITECTA porque en mayúsculas tiene más valor.  Mi padre el Rey de un Imperio y mi madre la que nos sostiene a todos. Vengo de un mundo gatuno y perruno cuyo sinónimo no es otro que el de lealtad. No creo en la suerte. Vengo de g...

Justifica tu respuesta

     Hace tiempo que miraba al horizonte y no veía nada más que una fina línea. Hace tiempo que sentía que no importaba cuánto, cómo ni por dónde caminase, que seguía estando igual de lejos. Fijarse objetivos imposibles harán que termines con acciones imposibles y mientras, obcecado y reticente miras hacia el frente, y no te das cuenta de todo lo que existe a los lados, no sabes dónde pisas, si es tierra, césped o asfalto, porque te da igual, es que ni siquiera te has parado a pensarlo. Y a veces, sólo a veces, hace falta un poco de la llamada cordura para parar y observar tu reloj que indica las y cuarto; que igual el reloj no solo mide el tiempo, sino también enseña hacia dónde mirar, por eso soy más de manecillas que de digital.      Ahora, si tengo que mirar hacia algún lugar infinito, incalcanzable, miro al cielo. Allí no parece que haya ningún precipicio y además, no sé quién lo pinta pero debe ser un artista. Y las estrellas... ...

De colores

Érase una vez unos peces de colores. Decían que su suerte se podía ver con unos ojos verdes, llenos de bondad y sabiduría, de esplendor y encantamiento. Ella cada noche los miraba convencida de que todo saldría bien. Se metía en la cama y daba un suspiro, no había nada que le pudiera parar nunca, y parecía que la palabra ayudar era el regalo de su vida. Afable y verdadera. Así era. A veces negaba su buen corazón, pero los peces le recordaban su suerte, o mejor dicho, cómo brillar. Siempre llevaba un zafiro en su interior, aunque ahora estuviese vivo, otrora sin latir. Mente sana donde las haya. Agua fría de manantial. Noche de paseos bajo las estrellas. Una mano con la que contar.

Me llamo Realidad

Amaneces tres veces. Hola, me llamo Realidad y vengo a decirte algo que ya comprendes.  Hay que elegir. Elige. Sí o no, porque no hay otra opción.  Aunque está la de que me abraces y de repente lo sepa, o la de tirar una moneda al aire y de repente, faz.  No espero en las aceras de la suerte, pero sí en el lapso del lanzamiento.  Sí. Cara. Accedo.  Me obligaron tus abrazos, el sentir del no sentir, el encontrarme en la orilla de tus ojos, en el adiós de tu corazón. La Realidad me vino a ver para decirme que alguien sube al cielo mientras yo me anclo en el suelo. De necios es negar que fuiste como el acero, pero con pelo. A pesar de todo, te dejaste hacer, y haciendo, te vino a buscar un afable fin.  Buen animal. Nunca es buen día para elegir, ni para morir. Aunque siempre es buen día para aceptar.

Sentimientos

El color del Sol se mezclaba con el azul cielo y te hacía sentir un sin fín de sensaciones llenas de escalofríos y pensamientos. Era ahí cuando sentías que la incongruencia de tu pensar también existía en la naturaleza. Un cambio drástico de pensar. Un cambio drástico de color, cuyo lugar donde se juntan es más oscuro que el color anterior y posterior, más oscuro que sentimientos. En ese momento se reflejaban en mi pupila mis propios pensamientos. Pensamientos reflejados en color. Pensamientos fríos, pensamientos ardientes, pensamientos efímeros, pensamientos inalcanzables... Como las nubes. Que no se pueden tocar. A donde nunca puedes llegar, tan solo estar y traspasarlas. Es ahí cuando me di cuenta que no puedes coger lo que se te escapa entre los dedos. Tan solo puedes verlo de lejos, desde otras perspectivas, desde otros lugares. Puedes imaginar y sentir que una imagen representa tus sentimientos más profundos, puedes no hacerlo y perderte cómo lo que ves puede representar ...