miércoles, 21 de diciembre de 2016

Siddhartha

                                                                    General 1680x1050 Buddha meditation spiritual Buddhism bokeh lights purple gold macro photography depth of field zen

No soy mucho de creer. Si ni siquiera creo en mi... ni hablar de religiones que, si bien respeto, no logran despertarme nada. Soy de dar oportunidades porque creo que todo lo merece y viniendo de ti, la curiosidad que me suponía leer cada párrafo era lo más emocionante que me podía pasar estos días.

No entiendo demasiado de literatura. Si algo es bueno o es malo para mi tendrá que partir de lo mucho o poco que me haya entretenido y enseñado. La historia es bonita y profunda, tan profunda que, sin tener ningún tipo de creencia, me toca el alma.
Después de leerlo no es que mi visión del mundo haya cambiado, pero me ha hecho sentir, y es que muchas veces siento que no tengo corazón y que no estoy viva, pero un escalofrío con la palabra es una de las mejores cosas que te puede dar un libro, aunque dure un segundo.
Esperar, escuchar... y todo como Unidad. Estoy viva pero muerta a la vez, respiro, pero me ahogo, estando riendo mientras lloro y en mi oscuridad hay luz. Mi historia está sin estar, o está para quien la quiera tener en cuenta.
Nos pasamos la vida buscando. Me paso la vida buscando respuestas a preguntas que quizá no la tengan, o quizá no quiera escuchar. Estoy poseída en la búsqueda, busco la razón en la no razón, pues la razón de por qué vivo radica en que vivo y ya está... aunque sea de esta manera, pero continúo, mas sólo encuentro opacidad.
Igual la gente que carece de objetivos es la más sabia y libre. Y es que muchas veces me pregunto cómo la gente es capaz de vivir y sonreír sin preguntar... no buscan, tan sólo viven y se encuentran.
Descubrir nuestro propio camino.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Nothing



Otra vez,
como siempre,
te presentas fría y yo...
inconsciente.

Me miras raro, 
tanto que no sé qué quieres,
te metes en mí y adquiero tu mirada,
que... no es lo más bonito del mundo.

¿Y qué haces con el tiempo?
¿Por qué lo acompañas con mis sentimientos?
Para ya,
das miedo.

A veces te ponen en un pedestal,
pero no saben que estás encerrada
en algún sitio,
en algún lugar.

¿Dónde estás?
Porque duele estar sin ti,
mi voz se agota,
mis pasos van lentos.

No lo entiendo.
A veces no puedo pensar,
un bucle me hace girar,
me mareo y...

Sin voz.
A veces soy mi cárcel,
a veces soy el viento,
a veces soy la lluvia.

¿Otra vez yo?
¿Otra vez me toca a mi?
Quien pudiera perderse,
para así encontrarme.

Encontrar. 
Probablemente nadando entre barro,
ahogada entre hojas.
Alas rotas.

Encontrar,
Una llave,
Una puerta,
O un corazón.

Encontrar un abrazo,
buscar una sonrisa perdida,
perdernos,
llegar al sol que, por si no lo sabíais, ahora tiene dueña.

Entraste en mi, 
y la gente se piensa que soy una heroína,
pero yo digo que no de superhéroe, 
sino de mala droga que nunca muere.

Ábreme las puertas del infierno,
o del cielo,
referencia,
más bien horrible advertencia.

Y cuando me quiero dar cuenta,
suena la alarma,
pero ya estoy despierta.
Vuelta a acabar.


sábado, 10 de diciembre de 2016

El hombre en busca de sentido

                                         

En primer lugar, es un impactante y recomendable libro para leer. Esta obra, cuenta cómo es la vida en un campo de concentración desde la perspectiva de un psicólogo, Viktor Frankl, pues es este el que lo escribe. Personalmente me ha chocado su forma tan real de contarlo. Es un tema que tengo un gran interés en él, he visto películas, he leído libros, pero ninguno como este.

El síntoma característico de la primera fase en un campo de concentración es el shock inicial. Las condiciones, el no saber, en definitiva, algo profundamente duro por la incertidumbre de la situación. Llama la atención como los reclusos se terminaban acostumbrando, y es donde el prisionero, en esta primera fase del shock, perdía el temor a la muerte. Se reflejaba apatía que a lo único que llevaba era a una muerte emocional. La muerte emocional es muy dura, es vivir estando muerto y ¿cómo se puede vivir de esta forma? Por lo que los reclusos enfermaban, sus defensas bajaban a causa de la depresión o incluso se terminaban suicidando. Quien dice apatía dice anestesia emocional y la sensación de que ya nunca importará nada. Todo esto contribuye a una segunda fase, como en este párrafo se refleja:

“Decidí despertar al pobre hombre, pero en el último instante me detuve, retiré mi mano asustado por lo que iba a hacer. Comprendí con rapidez, de forma descarnada, que ningún sueño, por muy horrible que fuese, podría ser peor que nuestra actual realidad, una realidad a la que estuve a punto de cometer la crueldad de devolverlo.”

La carencia absoluta de vida sentimental era muy dura, lo que ocasionaba sentimientos de soledad constantes, pues tampoco se sabía si al acabar toda esa pesadilla, alguien estaba esperando a alguna persona allí encerrada. El sentimiento de desesperanza y abatimiento.

Viktor se dio cuenta de que ya se había superado una etapa al pasar ese debate ingenuo de creer que el sentido de la vida consiste en alcanzar los objetivos mediante la creación de algo valioso, y no es así. En realidad, el que tiene un por qué para vivir puede soportar cualquier cómo. Aun estando en un campo de concentración, siempre queda una mínima esperanza, un mínimo por qué, un ápice de vida. Encararse con el sufrir, de eso se trataba. Por ello, era de muy importante atajar los intentos de suicidio que habían. Aunque pienso que suicidarse no es de cobardes. Era necesario evitar esas situaciones.

“¿Quién es, en realidad, el hombre? Es el ser que decide lo que es. Es el ser que inventó las cámaras de gas, pero también es el ser que entró en ellas con paso firme y musitando una oración."

Hubo una tercera fase. Quiero recalcar que nunca me han gustado las segundas fases porque creo que no existen, solo es una transición a la tercera. Primer mundo, Tercer mundo, ¿Dónde está el segundo?
Esta fase fue la de liberación, la incrédula liberación. Los prisioneros habían perdido la capacidad de alegrarse, lo que supone una despersonalización. Con ello llegó el paso de oprimidos a opresores. Muchas personas se sentían exentos de su comportamiento por como habían sido tratados anteriormente. A nadie se le permite hacer el mal, aunque haya sufrido un millón de injusticias. Amargura y desencanto eran sentimientos comunes.

Tras superar todo esto, nos dice Viktor, no tiene nada que temer.
En el apéndice, habla de Logoterapia que viene de Logos, significado de “sentido”, “propósito”. Pues diríamos que se trata de una terapia centrada en el sentido de la existencia humana.

Datos interesantes son los siguientes a mencionar:
“Un 89% de la población reconocía que el hombre necesita algo por lo que vivir. Un 60% afirmaba tener algo o alguien en su vida por cuya causa estaba dispuesto a incluso morir.”
“Un 78% dijo que su objetivo principal en la vida era encontrar un sentido y una finalidad para sus vidas”

Shopenhauer decía que la humanidad estaba condenada a oscilar para siempre entre el extremo de la tensión y el del aburrimiento. Bajo mi punto de vista no se equivoca demasiado. Pero, el sentido de la vida no hay que buscarlo dentro de la psique, sino en el mundo.

martes, 6 de diciembre de 2016

Fuego

                                                 General 5184x3456 fireplace fire


No pienso en lo que escribo.
Tan solo pongo mis dedos en el teclado,
o mi bolígrafo en la mano,
y mis manos se mueven.

Escribo como si no hubiese un mañana,
como si el tiempo no existiera,
como si tuviera toda la vida,
como si tuviese muchas cosas que contar pero pocas cosas que decir.

Soy yo. 
Escribo cosas que siempre siento,
buenas o no, 
no me refiero a su praxis.

Vengo a escribir de las manos frías,
de labios cortados,
de nariz roja...
Vengo a escribir de que tus manos siempre calientan las mías, que no sé cómo lo haces, pero si me arrimo a ti pareces una estufa y es como estar delante de una chimenea leyendo tu libro favorito. 
Siempre pendiente de mis manos, que siempre están frías, siempre pendiente de calentarlas. 

Te pareces al fuego, que te da calor, que es bonito, que llama la atención y que de alguna forma hace que me pase mirándolo horas y horas. Poniendo las manos a su alrededor para sentir la agradable sensación de "calorcito". A veces me acerco tanto que quemas... y digo, ¡mierda!, ¡ah!, ¡que me quemo!, pero suelen ser instantes que terminan en principios: Acercarme y mirarte de nuevo.

Qué suerte que me guste el invierno y que seas fuego. 
Por algo te encontré en "los infiernos".