miércoles, 30 de septiembre de 2015

Palabras salvavidas.


El poder de las palabras proviene de aquél que las dice.

Hay gente que destruye con ellas, que es capaz de arrasar con todo; adiós alma, adiós corazón.
Luego te tienes que tirar al suelo durante un largo tiempo para coger todos los pedacitos que puedan quedar, y como un puzzle al que le faltan piezas, recomponerlo a la fuerza y con huecos. Porque la vida sigue y el tiempo pasa.

Después, existen personas que con su palabra salvan vidas. Que pese a no encontrar tu corazón ellas lo hacen latir, que pese a creer no tener alma, ellas te lo hacen sentir. Y es en ese preciso instante cuando no tienes que hacer fuerza para levantarte del suelo, sus palabras te hacen levitar como si de magia se tratara, pero no hay ningún wingardium leviosa

El tiempo y el espacio no da lugar a una comprensión. Simplemente te elevas. Notas que una brizna de aire fresco entra en tu cuerpo, una bocanada de oxígeno te hace respirar; y vuelves. De repente. No tienes que perder tiempo buscando piececitas de tu propio yo esparcidas por el suelo.

Lo mejor del mundo es todo lo que tenga que ver con las palabras; escritas, dichas, demostradas... 
y dependiendo de quien venga o de quien diga, se puede tratar de pura brujería y encantamiento o de puro maleficio y maldición. Que pueden ser como un hechizo que te haga revivir el latir, o un embrujo que caiga sobre ti y con el pesar tendrás que vivir, y con el vivir: tu condena.

viernes, 4 de septiembre de 2015

La competencia del Sol




Camino y divago pensando qué pensar, escuchando el sonido desagradable de los coches pasando y pitando, frenando y acelerando. Ese desagradable ruido del mundo...
Por fin tu voz se convierte en música para mis oídos, 
y me hace sentir más tranquila. Una sensación tan agradable como respirar aire puro, sentirte a salvo, una sensación tan agradable como poder ser tú mismo. Y a la vez que mis palabras se entrecortan por la inseguridad de mi mente y mis ojos bajan la mirada hacia un punto perdido dentro de uno de los mejores sitios del mundo solo por tu compañía, al terminar, solos se levantan a buscar tus pupilas donde encuentro la sabiduría que me genera ese punto de paz.

E inexplicablemente, después, sin estar sigues estando... y mientras estés, sigo pensando que no eres nada comparable con el Sol, ni con las estrellas, ni con la Luna. 
Tu presencia real o ficticia abraza a mi corazón, lo abriga y lo cuida,
y me pierdo entre sensaciones,
y las gracias se me quedan cortas... y siempre lo harán.

Ya no importa. No importa que veas que soy así. No importa qué me pase mañana si tú sigues haciendo competencia al Sol, que da vida a quien quiera que sea, que alumbra rincones y abraza corazones rotos, que da calor a quien tiene frío y le cuida desde donde estés. Ya estoy tranquila, te he conocido.