domingo, 27 de noviembre de 2016

Barullo


Este tiempo te incita hacia esa melancolía.
Hasta las hojas se deprimen,
se caen contigo.

Una y otra vez en el abismo del no sentido, donde piensas que haces pie. Porque al final te caes. Al final siempre caemos. 
"Este año no me gastaré tanto dinero", antes de acabar la frase ya le estás dando a comprar, porque Internet nos da muchas facilidades pero nos quita mucha vida. Y pasta.
"No volverá a pasar", eso no te lo crees ni tú. Pasará cien veces y solo te creerán cuando dejes de decir esa estúpida frase que sale de tu boca con una voz más bien suave.
"Este año empezaré a estudiar al día", aunque antes, un ratito en el Facebook, que no hace daño a nadie.

Y así una y otra vez, hasta que, al final, te meten droga legal por las venas porque no puedes soportar caer, como la mayoría del mundo soporta, como la mayoría del mundo vive.

¡Estudia!
¡Ten amigos!
¡Sal de fiesta!

Agh. Estudiar... 
¿Amigos? Si tienes pocos porque "tienes pocos", si tienes muchos porque "son colegas". Prefiero tener pocos. Y si no, ni tenerlos. 
¿Salir de fiesta? ¿Estás loco? Para celebrar ¿Qué?, ¿El frío que hace?, ¿Para que te suba la autoestima algún -gente- que mañana no se acuerde de tu nombre? O peor aún ¿Para subir la autoestima a alguien?

Blablabla...
Todo esto me cansa. 

Lo único que quiero es un poco de seguridad... pero teniendo en cuenta que alguien se puede cargar el mundo dando a un botón... ¿Le doy?

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