lunes, 14 de diciembre de 2015

El final es el comienzo de lo que queda por venir.


Creo ciertamente que el mundo se mueve por las pasiones, todo crece a su alrededor y el universo gira mientras raíces de emoción se enzarzan sujetando cada vida humana, a cada uno de nosotros.

Si hablo de pasiones, antes tendré que definirlas. La pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo. 

¿Alguna vez os ha pasado que alguien os hable con tanta energía que, aunque nunca te haya interesado el tema, sea la mejor de las conversaciones? Y es cuando te tirarías horas escuchando a esa persona, que al hablar contagia su pasión en ti, y entonces, sonríes.

Nerea, persona llena de pasiones, persona con ángel, con duende, con magia. Donde siempre que busqué refugio lo encontré, a través de su voz, y donde siempre el camino desembocaba en agua mansa y buen paisaje. Compañera de grupo, después amiga, después familia, ahora casa, ahora hogar. Mi casa la hacen personas grandes, fuertes, cimientos de hormigón con corazón.

Nerea, ejemplo para todos, pues al acercarse a ti se puede notar la fuerza que te trajo aquí hoy, y el empeño, y el hacer posible lo imposible, y lo improbable, realidad. Y yo que he tenido el honor de vivir junto a ti tu último año, aprender de cada palabra, acto y error, siempre formarás parte de mi y de todo esto.

Sé que siempre estarás como has estado, pues yo estaré como nunca estuve. Espero que seas infinita, que seas manantial de agua fresca, que sigas siendo tú; que sigas siendo tú conmigo.

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