jueves, 25 de junio de 2015

Horrible advertencia o referencia.




Me gustan los niños y me gustan los adolescentes.
Me parece el periodo más interesante de toda nuestra vida. Una época que te define como persona. Una época tan sensible como compleja. Época importante y efímera, como todo, que deja poso, que deja restos, que a veces duele y a veces no, que te hace fuerte o que te hace débil o fuerte y débil al mismo tiempo. Por eso quiero poder ayudar a elegir y cambiar pensamientos, influenciar y hacer ver el buen camino que algún día espero encontrar, si no nada de esto tendrá sentido.


Yo misma me pongo las barreras y me fuerzo a ser como alguien que no le cuesta hablar, porque me encantaría ser alguien así. Las grandes masas me agobian y es curioso porque igual debería no haber tomado esta decisión y debería haberme encerrado en mi habitación a seguir mirando al techo. Sin embargo creo y solo creo, que si soy capaz de hablar con la gente, pasar tiempo con adolescentes o simplemente personas, enseñarles y ser su punto de apoyo, eso me hará sentir bien. Tan bien que pueda aferrarme a eso, encontrando así mi máxima: la utilidad.


Vivo empeñada en el hecho de servir para el mundo y del mismo modo, vivo empeñada en pensar que no soy quién. A veces en un mundo, a veces en el otro y a veces en el medio, donde me atropellan. No me gusta pensar en un futuro, es incierto e inexistente pero la experiencia me dice que, inevitablemente, me seguirán atropellando y seguiré paseándome entre mundos. De esta forma puedo llegar a ser o no llegar a ser. En cualquier caso siempre quedará lo que quise, pudiendo ser una referencia o una horrible advertencia.

martes, 23 de junio de 2015

¿Egoísmo?





Se supone que alguien te tendría que dar la vida partiendo de un acto de generosidad. Se supone que dar la vida no es un juego. 
Generosidad... dos personas hacen que "aparezcas" siendo conscientesyresponsables de tal decisión. 


Lo cierto es que nadie pregunta. Naces y ya está. Creces y ya está. Después, te das cuenta de todas las atrocidades que mueven el mundo. Que sólo te hace falta salir a la calle para darte cuenta de qué manera funciona. Dinero, empresas, política, guerras, muerte, sangre seguido de puntos suspensivos pertenecientes a una lista infinita. 
Te das cuenta, también, de que si alguien puede pisarte, lo hará, y que si puede escupirte mientras lo hace, también lo hará si de eso obtiene un beneficio propio.

Beneficio, beneficio, beneficio, beneficio, dinero, dinero, dinero, pobreza, pobreza, beneficio, pobreza, dinero, pobreza, beneficio...

Los idiotas que están en la cima, injustamente viven. Las personas que no lo están, lamentablemente sobreviven. Estamos en el jodido holocausto del egoísmo, de la hipocresía, de las mentiras y atrocidades. A grandes rasgos, estamos en el jodido holocausto de la vida. 

Entonces llegas a un punto donde tu vida está más o menos encaminada dentro de todo este follón apocalíptico sin saber cómo, ni cuándo, ni por qué... pero ya es tarde, tienes que sobrevivir. Buscarás un sitio tranquilo. Construirás una valla. Te colocarás ahí mismo junto a tus principios y junto a la gente que está en tu vida. Después lo intentarás y actuando de la forma que consideres correcta, se nutrirá tu trocito de tierra, te nutrirás tú, tus principios y nutrirás a tu gente. Sin embargo, los idiotas seguirán siendo idiotas y el mundo seguirá siendo injusto.

Los que viven no están dispuestos a sacrificar nada. Las otras personas están demasiado ocupadas sobreviviendo. Los que viven se alimentan del miedo y los supervivientes son productores de él. El mundo como empresa. La empresa de las personas con miedo. ¿Hay algo más rentable?

Y si piensas que no quieres formar parte de todo eso, todo el mundo te preguntará por qué... ¡y se extrañarán!
Qué paradoja eso de nacer sin que te pregunten y después no poder rendirte. 
¡Cobarde, tienes que cuidar tu trocito de tierra! 
Así todo irá mejor... al menos en tu entorno. AL MENOS EN TU ENTORNO.
AL.
MENOS.
EN.
TU.
ENTORNO.

¿Hablamos de egoísmo?

jueves, 18 de junio de 2015

La melodía del silencio.






El silencio me susurró una vez más en ambos oídos. Me susurró el pitido que produce el no escuchar nada, me susurró los latidos de mi corazón y el sonido de las teclas, como una melodía en el piano.

Mi amado silencio. No sé que haría sin ti. Cuán útil eres en mi vida en situaciones donde es mejor callar, pues una mirada en medio del silencio no es comparable con ninguna palabra. La mirada se clava en el alma profundo, el no-silencio te distrae para que no observes y el silencio te conduce a un sin fin de sensaciones producidas desde lo más profundo de tus sentimientos.


Y a mi... a mi que me gusta pensar y sentir, admiro lo que el silencio puede producir. Quizá lo que necesite el de en frente es tan solo tu silencio. Tu silencio y tu presencia. Tu silencio y tu mirada. Tu silencio y tu caricia...

El silencio produce respeto, el silencio es, en esencia, eso que necesito para la relajación profunda desde donde parten mis sueños y por tanto, mi vida.

Quien me invite a un buen silencio ganará hasta el firmamento. Silencio acompañado de estrellas y de brisa, de amor y piel de gallina. El silencio como sonido es en su plenitud mi sonido favorito, con el que más siento, con el que más hago sentir, el sonido del silencio dice tantas cosas que ni un millón de palabras podrían describirlo en su totalidad. 


El silencio no tiene por qué ser la ausencia de sonido. Silencio es saber escuchar y saber escucharte. Dejar fluir todos los sentimientos que te componen. El silencio te hará estar contigo y conectar con los demás, intercambiar miradas cuando no hacen falta palabras, intercambiar te quieros que se acumulan en la garganta incapaces de salir.

Y...¿por qué se cree necesario decir algo en algún momento cuando una mirada o un gesto puede ser lo más verdadero? Yo prefiero el silencio. Mi querido silencio... el que nunca me abandona, el que siempre está. El que siempre es sincero.

Muchas veces el silencio es una gran respuesta. La llamada "melodía del silencio".

viernes, 12 de junio de 2015

Sinapsis entre almas.




Tan abstracto pero a la vez tan real.

¿Qué es el alma?
Alma es una palabra que viene del latín anima, y se refiere a una entidad inmaterial que poseen todos los seres vivos.

Partiendo de esa base, el alma es esa esencia, eso que hace especial y esencial, eso que hace que fijes tu mirada, conectar de tal forma que casi es posible ver chispazos. Y esto es importante, es decir, ¿hay algo más bonito que el verte atraído por la mente de una persona?

De repente sientes esa magia, la afinidad de dos almas. La energía que eso es capaz de producir es mejor que cualquier atracción, porque sentir esa conexión va más allá, mucho más allá, y se pierde, claro que se pierde, pero a la vez está en todas partes. Porque la inteligencia perdura y el cuerpo se muere. Se muere.

¿Es el cuerpo una cárcel para el alma? no, no lo es, van por separado. He podido experimentar cómo mi alma ha conectado con otra, lo he sentido y nada tiene que ver con una atracción física per se... tiene que ver con el interés que produce la profundidad de un organismo infinito. Como las hojas del otoño en un día de viento, como volar, como soñar.

Pasar en silencio horas o hablar todos los días de tu vida, sentir que la gravedad empieza a cambiar, ahora no estás pegado al suelo, estás pegado a algo así como al cielo. 

Seguiremos topándonos con gente que no lo entienda, afortunadamente habrá gente que sí lo sienta. Que todos somos alma y muchas no son conscientes de que a veces reír, abrazar, acariciar, es también hacer el amor... si las almas sinaptan.



Fdo.: Una almista.